La primera piedra para el cambio en la Asamblea Nacional

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La primera piedra para el cambio en la Asamblea Nacional

15 de mayo del 2019

Las elecciones del pasado 5 de mayor marcaron un hito en la historia de la Asamblea Nacional. Por primera vez cinco candidatos independientes llegarán al Legislativo por la vía de la libre postulación, con previa recolección de firmas. Recientemente, los futuros parlamentarios anunciaron varias medidas, además de oficializar la bancada que conformarán, al manifestar su deseo de renunciar a varios beneficios y prebendas que por ley les corresponderían durante los siguientes cinco años.

Juan Diego Vásquez (circuito 8-6), Gabriel Silva (circuito 8-7), Edison Broce y Raúl Fernández (circuito 8-8) y Adán Bejerano (circuito 12-2) sorprendieron con la medida que, en principio, respondería a los cambios que pretenden lograr dentro de la política nacional y el cumplimiento de enmarcar la nueva forma de manejar los recursos del Estado.

El cambio en la política nacional que representan la bandera independiente y los cinco diputados reafirmó la intención y visión de cientos de panameños que votaron por la posibilidad de dar esperanza al país con políticos transparentes y desligados de promesas partidistas. En medio de la disonancia y desorden institucionales que actualmente se viven al interior del gobierno y el país entero, la bocanada de aire que representan acciones mínimas como la renuncia a malgastar unas cuantas miles de balboas deja en claro lo que pretenden hacer los nuevos diputados.

Lo más importante, indirectamente, es el ejemplo y la presión que sus acciones tendrán sobre los diputados y partidos tradicionales que durante años han exprimido el erario público, teniendo en cuenta que ahora tendrán los ojos de cinco panameños cansados de lo mismo.

Sin embargo, la iniciativa de los independientes no caló del todo bien en otros sectores contrarios o antireelección, quienes catalogaron como populista e innecesaria la acción de renunciar a los beneficios que por ley la Asamblea Nacional concede a sus miembros. Para algunos, en lugar de rechazar los privilegios, bastaba con saber usarlos en los cinco años que estarán dentro del Legislativo mientras que, paralelamente, se cambian tales prebendas desde el interior.

Además, algunos cuestionaron que se renuncia a lo que aún no se tiene, por lo cual señalaron que es muchísimo más “fácil” llegar a la Asamblea Nacional así.

Los cinco diputados, además de llevar la pesada carga de su juventud como posible elemento de prejuicio que será usado en su contra, tienen a cuesta la necesidad y deseo de todo un país por ver un cambio real en una de la instituciones que ha estado en el ojo del huracán durante los últimos años. Un Legislativo sin credibilidad tildado de corrupto y conveniente, ese será el panorama cuando el 1 de julio tomen posesión y decidan, por convicción y acción, si el camino hacia el cambio puede ser de cinco años o más.