Impuestos inmuebles, preocupación y desentendimiento

@mef.panama

Impuestos inmuebles, preocupación y desentendimiento

7 de diciembre del 2018

En el transcurso de esta semana, el Ministerio de Economía y Finanzas oficializó el nuevo gravamen dispuesto para los inmuebles cuyo costo supere los 120.000 balboas a partir del 1 de enero de 2019. La medida fue percibida por la mayoría de los panameños como un impuesto directo a las viviendas, que sería cobrado a través de las entidades bancarias, lo cual desató oleadas de críticas hacia la actual administración que luego de las alzas en el cobro de energía, combustible y otros servicios, sumado a los casos de corrupción en varias entidades como Pandeportes, no goza de la mejor aceptación.

En primera instancia, las críticas y quejas de los ciudadanos se centró en el cobro directo por parte de los bancos. Además, sin revisar el fondo de la norma, muchos siguieron considerando que se trataría de un impuesto a todas la vivienda y por ende no importaría si tienen o no para pagar el gravamen en medio de la inestable situación económica y social que actualmente atraviesa el país por cuenta de la desaceleración. El ambiente se ha tensionado a tal punto de entrar a comparar las medidas tomadas por gobiernos anteriores que, directa o indirectamente, tiene al país dividido por las opiniones de esta medida.

Aunque la mayoría de panameños se tomaron el tema como una imposición, que en realidad lo es teniendo en cuenta las obligaciones tributarias de todos frente al Estado, el descontento se planteó desde los esfuerzos que deben realizar ciertos sectores de la sociedad para pagar las cuentas correspondientes.

La cúspide de los reclamos fue el cuestionamiento hacia la actualidad de las instituciones nacionales de vital importancia como la Caja de Seguro Social, el Ministerio de Educación, la seguridad del país, la infraestructura y los proyectos con sobrecosto que tienen hipotecadas las finanzas de la nación.

También hubo voces de calma frente a la nueva medida, algunos manifestaron que el cambio lo que hizo fue extender el pago del impuesto a un precio que sería asequible para personas con un poder adquisitivo mayor al del promedio, cosa que no sucedía cuando el impuesto a los inmuebles se cobraba en aquellos avaluados en más de 30.000 balboas. La reducción de posibilidades para que el panameño promedio pague impuestos más altos, en realidad resulta ser una medida buena según se conozca la situación de las familias que deberán pagarlo.

El desentendimiento también crea este tipo de olas de desesperación, ya sucedió en otras ocasiones y la indignación surtió efecto a tal punto de que el gobierno declinó ciertas medidas, pero en esta ocasión parece evidente, y muchos lo señalaron que la falta de información primó sobre el fondo del gravamen. Si bien puede llegar a ser invasiva la cobranza de los bancos, es una obligación del Estado estar en regla con la retención de impuestos si es que se quiere borrar la imagen de paraíso fiscal que el país tiene ante los ojos del mundo.