La eterna historia de las Naviferias, desorden y decepción

@alfredomitre

La eterna historia de las Naviferias, desorden y decepción

5 de diciembre del 2018

La histórica tradición de las Naviferias, organizadas por el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA), regresó para desarrollarse entre el 5 y 22 de diciembre de este año. Sin embargo, el primer día de las ventas a precios bajos trajo consigo varios inconvenientes de orden público y reclamos de cientos de panameños que, desde el 4 de diciembre, se apostaron frente a los puntos de distribución para lograr una posición beneficiada al momento de comprar los famosos jamones de ocho balboas.

Al parecer no se respetó el orden de las largas filas y algunos, en un acto de “juega vivo”, restaron posibilidades a otros de lograr adquirir una de las comidas preferidas durante las festividades falsificando boletos de turnos que previamente se habían distribuido.

Las Naviferias son tan tradicionales como las críticas que reciben, principalmente por las incomodidades a las que se exponen aquellos que deseen adquirir alguno de los productos que desde el IMA se disponen a precios bajos y que, en realidad, hacen parte de las pocas oportunidades donde el poder adquisitivo de todos los panameños se equipara. Bajo sol, lluvia, tumultos y alegatos, siguen siendo miles los panameños que se aventuran con el único objetivo de lograr un producto que les garantice felicidad en las fiestas.

Más allá de la fama que guardan, las Naviferias desnudan un Panamá que vive bajo la desigualdad social y económica. Mientras algunos deciden acampar a las afueras de los puntos de venta, otros prefieren criticar desde espacios como las redes sociales conscientes de no tener la “necesidad” de aprovechar este tipo de ofertas. El clasismo que históricamente ha marcado al país, se hace aún más evidente en momentos donde la pobreza y deseo de pasar unas fiestas con algo de felicidad por parte de algunos es motivo de descontento para otros.

Inclusive, las denuncias por el desorden generado en las largas filas representan la cultura egoísta que está incrustada en algunos sectores de la sociedad. Mientras se respetaban las filas, hubo tranquilidad, pero solo bastó que alguien se saltara los controles y quisiera aprovecharse de la situación para sacar ventaja y de inmediato todo se desordenó. El problema de la jornada no fue que se acabaran los jamones dispuestos para el día, sino la incapacidad de algunos para seguir las reglas.

El tema también retrata al país socialmente, la falta de educación se evidencia con este tipo de acciones y es responsabilidad exclusiva de cada ciudadano facilitar la vida en sociedad de sus connacionales, no al revés como siempre se ha pensado.

Muchos cuestionaron la necesidad de exponer a los ciudadanos en condiciones como las que se ven en las Naviferias, calcando escenas de otros contextos sociales mucho peores y demostrando que hacen falta políticas sociales que eviten llegar al punto de ver a panameños peleando por un lugar para comprar el jamón de la cena especial en las festividades. Una planeación más humana de las Naviferias, para comenzar, cambiaría en algo la imagen que cada año se transmite al resto del país.