Joven que degolló a su mamá adoptiva pasará 8 años internada

Joven que degolló a su mamá adoptiva pasará 8 años internada

3 de julio del 2019

Sasha Pelach Pons, la joven que confesó a principios de este año haber asesinado a su madre adoptiva, pasará ocho años internada en un centro de régimen cerrado y especializado en tratamientos terapéuticos ubicado en Banyoles, España.

Ahora tiene 18 años y durante el proceso estuvo recluida en esas mismas instalaciones de manera provisional, por disposición de una orden judicial.

La víctima se llamaba Carme Pelach, tenía 53 años. En 2001 decidió dirigirse a Rusia para adoptar a quien sería su segunda hija, Sasha. Jamás pensó que la bebé que tomó en sus brazos con tanto amor se convertiría en su victimaria.

Sasha cometió el crimen cuando tenía 17 años. Era un día cualquiera de enero, hacia las 9:30 de la mañana. Al parecer, todo se habría desencadenado la noche anterior tras una fuerte discusión. El castigo impuesto por Carme desató la furia de su hija, quien planeó un aterrador plan en su contra para “darle una lección”.

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La joven tomó un cuchillo de la cocina y se dirigió hacia el cuarto principal, donde se encontraba su madre completamente desprevenida. Allí le propinó varias puñaladas, pero la agresión que acabó con su vida fue una cortada que atravesaba su cuello.

Después, Sasha huyó hacia un lugar desconocido. En el dormitorio dejó una carta que reconocía haber cometido el crimen.

Quien encontró el cuerpo sin vida de Carme fue el hijo mayor. Cuando llegó a la casa se dio cuenta de la horrorosa escena: su madre estaba envuelta en un charco de sangre. De inmediato, llamó a las autoridades.

Días después, tras una exhaustiva búsqueda, Sasha fue capturada. En en interrogatorio la joven relató todos los detalles del asesinato. Confesó que lo había hecho por rabia.

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Medios de ese país aseguran que la joven ya había sido diagnosticada de padecer problemas mentales; que no tomaba medicación y que no tenía ayuda psicológica.

Tras esclarecer los hechos, las autoridades han acordado que al salir del centro de régimen cerrado, Sasha deberá cumplir 10 años en libertad vigilada y acudir a terapias.