Garrincha, sus defectos lo hicieron perfecto

Garrincha, sus defectos lo hicieron perfecto

20 de enero del 2019

Garrincha fue llamado La alegría del pueblo por los triunfos que consiguió para la Selección de Fútbol de Brasil, durante la década del 50. Al lado de Pelé, Brasil era un rival imbatible en el campo. Garrincha logró superar sus problemas físicos para dominar el balón. Sus movimientos desmoronaron defensas rivales que solo veían la espalda de un jugador que embestía por la banda para asistir a sus compañeros.

Sus hermanos lo apodaron Garrincha, por su semejanza con un ave del mismo nombre que habita el Mato Grosso de Brasil. Esta ave no solo es fea, sino veloz y tremendamente torpe, cualidades que definen el estilo de juego del regateador brasileño.

Por esa forma de jugar, tener los pies girados casi un 80% hacia dentro, una pierna más larga que la otra y su columna vertebral torcida no parecía que el futuro de Garrincha fuera el fútbol. Pero tan pronto como pisó la cancha se supo que el jugador sería un astro del balónpie.

El joga bonito de Garrincha

Manuel Francisco dos Santos, nombre real de Garrincha, hizo gritar a los brasileños con el título mundial de Suecia 1958 y Chile 1962, títulos que forman parte de la tripleta del gran Pelé. Tal era su destreza, que en el debut de Suecia 1958, ante la selección soviética, los rojos tuvieron que amontonarse a la izquierda para protegerse de los ataques del pájaro brasileño.

El lateral pasó por el Botafogo, el Río de Janeiro, Corinthians, Falmengo, hasta llegó a jugar en Colombia al Junior de Barranquilla. Sólo duró un mes en el equipo colombiano, pero logró llenar el estadio en el único partido que jugó, y perdió 3-2, contra Santa Fe.

En la selección de fútbol de Brasil jugó 60 partidos de los que solo perdió uno. Tuvo la oportunidad de mostrarse tras la lesión de Pelé en 1962. Fue catalogado como el mejor jugador en esa época y en los anales de la historia se cuenta como el mejor puntero derecho.

Pero los excesos que produce la fama y el dinero no lo excluyeron de sus tentaciones. Garrincha fue absorbido por el alcohol, el tabaco y el sexo. Llegó a reconocer a 14 hijos y falleció a los 50 años por su alcoholismo crónico. “Yo no vivo la vida, la vida me vive”, sentenció el crack alguna vez.