Una joven voz del vallenato que no se olvidará

Una joven voz del vallenato que no se olvidará

14 de abril del 2019

“Como Diomedes no hay otro, y nunca nacería, y si nace no se cría, y si se cría se vuelve loco”, dijo alguna vez el Cacique de La Junta en improvisaciones de tarima, una frase suelta a la que muchos han seguidores han atribuido el presagio de la muerte de su hijo. Martín Elías Díaz, el hijo menor de Diomedes con Patricia Acosta, tenía una voz tan prodigiosa que, similar en ocasiones a la de su padre, podría ser el gran heredero musical, si no fuera porque el 14 de abril de 2017, un accidente acabó con su vida.

La muerte del cantante de ‘El Látigo’ y ‘Diez razones para amarte’, podría estar envuelta en otros presagios a los que se atribuye su destino, supersticiones abundantes de su tierra de juglares, escritores y artistas, la costa colombiana, especialmente en Valledupar.

También se dice que por haber sido bautizado con el mismo nombre del tío de Diomedes, acarreó el destino de este. Martín Elías Maestre, quien encaminó al Cacique hacia la música vallenata, falleció cuando salió a andar en un carro de alta gama que había logrado comprar con el dinero de la música. Gustoso de la parranda, la música y las mujeres, terminó accidentándose cuando salió de La Junta a Valledupar. Incluso, ambos tocayos murieron a la misma edad de 26 años.

Nadie conoce el destino ni sus causas, pero lo que sí es cierto es que el 14 de abril, hace exactamente dos años, el país y el folclore se estremeció al conocer la muerte de joven que había dejado de ser promesa para ser un representante puro y duro del Vallenato, Martín Elías Díaz.

Desde antes de su nacimiento, Diomedes ya tenía más que previsto el nombre que quería para su hijo. Por eso, cuando le llegó la noticia en pleno concierto, 18 de junio de 1989, le dijo a su esposa Patricia que se tenía que llamar “El Gran Martín Elías”, pero esta no hizo caso y suprimió el apelativo. Cosa que molestó al Cacique cuando vio el registro de nacimiento porque quería llamarlo tal cual lo había dicho.

Su carrera empezó pronto, a diferencia de varios de sus 28 hermanos reconocidos, Martín Elías quería ser futbolista. Pero a los once años su tío lo incorporó a un grupo que quería mantener el legado de Diomedes y empezó a cantar, con apenas 11 años. La composición le llegó después, de manos de un amor pasajero que conoció en un vuelo de Bogotá a Valledupar y le compuso una canción, según contaba.

Luego, a los 17 años empezó su carrera musical, junto al acordeonero Fernando Rangel lograron la corona juvenil del Festival de la Leyenda Vallenata del año 2004. Luego, ya mayor con unas primeras composiciones, empezó a trabajar con un acordeonero de tradición, Rolando Ochoa, hijo de Calixto Ochoa, con quien grabó su primer álbum, titulado Una nueva historia.

Desde ese momento su carrera musical solo tuvo ascensos. Logró grabar junto a Diomedes una canción del último disco titulada Ni amigos ni novios, pero participó junto a él en otros álbumes, como Entre Díaz y canciones, perfilándose como el mayor de los Diomedes con futuro musical, más aún después del retiro de su hermano Rafael Santos.

Entre sus canciones más famosas se encuentran Ábrete; 10 razones para amarte, que se la compuso a su ‘Monalinda’ Dayana Jaimes; Cancelada de mi vida, El Látigo, Mi ex, Loco por tu amor, Tu loco, El Fantasma y Por ti.

Por ese legado las dos pérdidas más grandes para el folclore en los últimos años provinieron de la familia Díaz, en 2013 El Cacique, y hace dos años El Gran Martín Elías Díaz. Pero aún con el tiempo, ninguno de los dos cantantes pierde vigencia, este domingo de ramos, el joven cantante es conmemorado por sus seguidores en Valledupar, con ramos enviados a su tumba en el Cementerio del Ecce Homo, o visitas a la estatua instalada el año pasado en la Glorieta de los Juglares en Valledupar.