¿Y a quién culpamos esta vez?

¿Y a quién culpamos esta vez?

3 de septiembre del 2018

Ayer domingo, tuve la oportunidad de visitar la Calzada de Amador y debo confesar que tengo sentimientos encontrados por lo que vi…

Al iniciar mi recorrido, lo primero que me encontré fue un tipo de fiesta al aire libre en el área antes de llegar al Centro de Convenciones (antes Figali, ahora no estoy seguro como se llama), con bulla (no estoy seguro que fuera música), luces y no mucha gente.

Después un festival de carros, de nuevo con bulla y luces dentro de ellos, como haciendo una competencia sobre quien hacía más bulla. Aquí si había un poco más personas.

Al entrar al nuevo área ampliada y embellecida, me percaté que había mucha gente caminando, montando bicicletas y de los carritos que avanzan gracias a los pedaleos de quienes los montan. La panorámica, espectacular, como de costumbre. Que lástima que los panameños no apreciemos, en su justa medida, las cosas lindas que el Todo poderoso nos regaló.

Sin embargo, más adelante inició lo que denominaría el caos. Carros mal estacionados, gente patinando y en carritos auto impulsados del lado donde no hay las vías que se construyeron para eso y al llegar a Isla Perico, a la altura de Brisas de Amador, un desorden de marca mayor, en la rotonda frente a la entrada del centro comercial en mención, cada conductor hacía exactamente lo que le daba la gana y por ende un tranque, que uno se sentía en una vía principal de la ciudad a las 5:30 de la tarde.

Mi misión me llevó hasta la Marina de Amador, donde me percaté que ya no están los restaurantes que estaban contiguos a esta, antes de entrar a la Isla de Flamenco, área ésta donde confieso no llegar a entrar. Mi regreso, desde ese punto hacia brisas de Amador duró no menos de 20 minutos, pues los vehículos literalmente no se movían.

Cuando finalmente logré entrar al área del centro comercial, descubrí que había una espectacular área de juegos casi que a la entrada de este y que los locales comerciales a que otrora se veían abandonados, estaban abarrotados de comensales y de personas buscando el esparcimiento y la diversión familiar, típica de domingo.

Poco me duró lo positivo, pues la manejada desde la entrada hasta el final de la calle y devolverme, me demoró no menos de 30 minutos más. Un recorrido que no debería demorar mas de 5 o 10 minutos…

Lo curioso de todo esto, es que no se veía un solo agente de tránsito, policía nacional o municipal (ups, me acabo de acordar que esta área no está asignada a quien debería ser). Donde si habrían unos 2 o 3 agentes cuidando que nadie se estacionara en los estacionamientos disponibles que hay, eran unos agentes del SENAN, que impedían el ingreso al área de estacionamientos ubicados antes de llegar a las instalaciones de ese órgano de la fuerza pública.

Reconozco que ayer era domingo, que era el inicio de un tiempo de vacaciones para la mayoría de las escuelas en el país y que los fines de semana, son los días de mayor afluencia a uno de los lugares turísticos mas bellos y cercanos a la ciudad capital que tenemos.

Y pregunto Yo: ¿De quién es la culpa que los conductores se estacionen en un área no destinada para ello? ¿De quién es la culpa que los patinadores y bicicletas no utilicen el área destinada para ello y que tanta inversión demandó? ¿De quién es la culpa que la bulla y desorden sea el comité de bienvenida que se le da a propios y extraños a éste área?

Sinceramente, la mayor parte de la responsabilidad recae sobre nosotros mismos. Algunos me dirán, pero ¿“donde se estaciona la gente, pues en la Calzada de Amador no hay donde estacionarse”? Esto podría ser cierto. Deberíamos exigir (sin cierre de calles, por favor) que se establezca una ruta que haga un circuito desde los estacionamientos de afuera o desde la cinta costera y desde la estación de Albrook,
hacia la Calzada de Amador y con esto resolveríamos algunos de los problemas, ¿verdad?

La colocación de agentes de tránsito y de la policía nacional ayudarían a “regular” el tránsito de vehículos y a proteger a los turistas nacionales y extranjeros. ¡Segundo problema resuelto!

¿Cómo resolvemos la falta de cultura ciudadana? ¿Por qué nos cuesta tanto cumplir con las disposiciones de uso del área? ¿Cuándo entenderemos que el juega vivo nos soluciona un problema, pero nos crea muchos otros? ¿Cuándo nos daremos cuenta que el “mientras no me cojan es legal” no nos lleva a ningún lado?

Einstein decía que no podemos esperar cambios si seguimos haciendo las cosas de la misma forma. ¿De qué nos sirve tener un área turística y de esparcimiento tan bella como ésta, si no le damos buen uso y la cuidamos?

No podemos pasarnos quejando todo el día por lo que hacen o dejan de hacer los otros, si no empezamos a hacer y a comportarnos nosotros, Si no, ¿cómo podemos exigir que se haga lo correcto?

No queremos reelección, pero votamos por los mismos sinvergüenzas. No queremos congestionamiento vehicular, pero nos paramos en las intersecciones. Nos sentimos burlados cuando la autoridad no aparece o no impone multas a quienes implementan mas carriles en las vías, pero cuando estamos atrasados, si nos auto justificamos para usarlos.

El cambio empieza en casa y por nosotros mismos, sólo así seremos parte de las transformaciones que con tanta urgencia necesitamos.

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