Una cuestión de credibilidad

Una cuestión de credibilidad

11 de diciembre del 2018

Hace algunos años atrás, aquí nos quejábamos que se vivía de sobresalto en sobresalto, dependiendo del humor o forma de haberse despertado de quien gobernaba, convencido que gobernaba su propia finca y no el país y el pueblo que lo había elegido.

Esos sobresaltos nos llevaron, como en comparsa de carnaval, a situaciones de inestabilidad y de expectativas, esperando a ver que era lo próximo que iba o que podría pasar. Se incrementaban “las bolas” y con el advenimiento o popularización de las redes sociales, a todo el mundo se le despertó el “periodistita” que llevan por dentro.

Lo malo es que se empezaron a crear varios bandos; los que se lo creen todo (principalmente lo que quieren o les gustaría que fuera cierto) y que son los que más copian y comparten cuanta locura les llega. Los que ponen en duda algunas de las cosas que reciben y verifican antes de compartir, aunque de vez en cuando son sorprendidos con cosas que pareciendo ciertas, no dejan de ser mentiras o “fake news”. Y el tercer grupo que son los que no creen nada de nadie, así, no copian no comparten nada de lo que reciben, pues piensan que todo es falso.

Todo este movimiento ha generado un sentimiento de incredulidad y desconfianza entre la población sobre cualquier cosa. Encima de todo, el gobierno nacional actual no se ha caracterizado por ser el mejor
comunicador y peor aún, cuando transmiten algún mensaje, no necesariamente transmiten con la verdad por delante y tratan de jugar con frases, números y palabras, que lo único que produce es aún una mayor falta de credibilidad.

Por el otro lado, cuando se empezó a generar la euforia del famoso “black Friday” antes que naciera el autóctono “black week”, muchos fueron los decepcionados, pues acudían a las famosas ventas y se daban cuenta que las promociones estaban muy lejos de lo que se prometía, pues lo único que habían hecho los comerciantes, era elevar los precios de los productos días o semanas antes, para entonces promover un gran descuento durante el día en mención, lo cual nuevamente causó desconfianza en los años siguientes, de parte de sus clientes.

Muchos grupos organizados, con el ánimo de llamar la atención sobre algún punto o tema que están promoviendo o de lo que están interesados en promover, dicen medias verdades, lo cual, de la misma manera, produce esa desconfianza que hace que el vecino común y corriente deje de confiar en el mensaje de fondo.

En otra acera están los fanáticos religiosos, que critican, a veces sin fundamento, cuanta posición pudiere resultarles adversa al propio fundamentalismo que, hasta sin darse cuenta, están promoviendo. Eso los deja sin la credibilidad que ellos quisieran tener, razón por la cual muchas de las religiones han ido perdiendo la buena reputación dentro de la comunidad en general.

Y entonces, ¿quiénes quedan? Pues yo diría que una mayoría silente, que se mueve de acera en acera, muchas veces dependiendo de lo que les gustaría escuchar. Por ejemplo, los practicantes del cristianismo que critican a los fanáticos musulmanes en Europa, sin darse cuenta que están haciendo exactamente lo mismo al promover la discriminación en su propio patio.

Esa mayoría, ahora no tan silente, incluye a los políticos fuera del gobierno, que criticarán cualquier cosa que hayan hecho (o que esté haciendo) los “otros” políticos, pues, nos hemos ido adaptando a la forma
hacer política que tienen los estadounidenses, donde las campañas son sobre lo malo y los errores de sus contrincantes, pero nadie se entera nunca de sus planes de gobierno, por ejemplo.

Debemos ser el resto de la población quienes exijamos respeto. Somos los que nos propongamos no ir a comprar al local comercial que pretende engañarnos con falsas promociones. No votar por el político que nos promete el cielo, la tierra, la luna y las estrellas, sino por el que mejor plan de gobierno nos propone y mejor reputación nos presente.

Debemos ser nosotros los que no debemos copiar y compartir lo que no estemos seguros que sea cierto. Seamos responsables y promovamos ese sentimiento de confianza y credibilidad del cual deberíamos gozar. ¡Seamos responsables!

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