La Comuna 13

La Comuna 13

16 de diciembre del 2018

Medellín es una de las ciudades mas planificada, organizada y consciente que he visitado recientemente; ubicada en el Valle de Aburrá en la vecina Colombia, la ciudad ha venido sufriendo importantes cambios gracias a las buenas gestiones de sus últimos alcaldes, pero principalmente gracias a su gente.

El “paisa” como se les conoce a los habitantes de esta bella región antioqueña, son reconocidos como gente pujante, ingeniosa, laboriosa, recursiva y de un gran espíritu humano.

Recientemente tuve la oportunidad de regresar a Medellín y fui invitado al “Graffitour” que se ofrece a propios y extraños, para que conozcan una parte de su historia: La Comuna 13.

El tour empezó en una de las estaciones del Metro de Medellín, donde al igual que en Panamá, se promueve y se practica esa sub cultura denominada la Metro Cultura. Todo está limpio, ordenado y funciona como debe ser.

Allí fuimos recibidos por una joven y espigada antioqueña llamada Sulay, quien es originaria de este sector de Medellín, específicamente del barrio 20 de julio.

Sulay lo impresiona a uno, al principio por su belleza natural y luego por su forma de hablar y de sentir en el alma cada palabra que emite. Conoce y vive cada rincón del área y de las diferentes partes de la historia que relata, lo cual combina con sus propias vivencias y sus sentimientos, que a veces la traicionan haciendo que se le forme un nudo en la garganta.

A los 6 años vivió uno de los hitos históricos de este, otrora peligroso sector de la capital antioqueña: La Operación Orión. Nos refirió con lujo de detalles, su experiencia al tener que esconderse debajo de camas y mesas durante varios días, mientras el ejército y la policía, combatía a peligrosos elementos del hampa, que estaban incrustados en la comunidad.

Sentada a la sombra, al lado de uno de los grafitis pintados por artistas locales, nos describía, cual abuela a nietos, el sentimiento de pánico, el hambre, la sed y la desesperación que se vivió como niña en estas colinas.

Tuvo que tragar grueso varias veces al contarnos la historia sobre una madre que, con pañuelo blanco en mano, trataba de rescatar infructuosamente a su pequeño hijo herido en medio de una de las tantas balaceras que se produjeron durante los días que duró la operación referida.

La cantidad de turistas de todas partes del mundo con quienes compartimos el tour, nos brindaban una seguridad inusual. Durante el trayecto, que inició a las faldas de las lomas que conforman esta comuna, nos ofrecieron unos helados artesanales en paletas, sencillamente deliciosos, así como agua, café, té y bebidas en general.

Una de las cosas que mas llaman la atención de quienes visitamos este pedacito de la historia colombiana, es que si bien es cierto al inicio se camina cuesta arriba, una vez nos comemos los helados, todo el recorrido se facilita gracias a una serie de escaleras eléctricas estratégicamente ubicadas, las cuales también ayudan a reducir el tiempo que antes debían tomar los residentes en casi 1 hora.

Toda la comunidad se ha convertido en empresarios, guías turísticos (bilingües en algunos casos), artistas de la pintura y del baile y hasta custodios de este proyecto empresarial que es uno de los grandes atractivos turísticos de la ciudad de la eterna primavera.

Regresando a nuestra guía, gracias a su interés y empuje es bilingüe, habiendo aprendido inglés con voluntarios extranjeros que impartieron estas clases en el inicio de la transformación de la Comuna 13. Su pequeño hijo de solo 4 años es su inspiración y el motor que la ha llevado a querer seguir educándose y mejorando su innato talento y anhelo de superación.

Su franqueza y sinceridad la han convertido en una mujer de temple y dispuesta a mirar a la vida de frente, sin olvidar de donde viene, pero si muy segura de donde quiere ir.

Estoy convencido que muy pronto veremos a Sulay triunfar en la pantalla chica, gracias a haber ganado, “sin querer queriendo” como decía el Chavo, un concurso de talento y personalidad de TV que la llevará seguir recorriendo el mundo, más allá de las fronteras donde fue prisionera de las necesidades y del miedo.

La Comuna 13 de Medellín es un ejemplo de tenacidad, de voluntad y de ganas de hacer. De no esperar a que las cosas caigan del cielo o que “el gobierno resuelva” y mucho menos de sentarse a esperar que llegue un mesías a construir esa carreta que todos deberíamos empujar.

Estoy seguro que la Comuna 13 esta llena de Sulays que tienen ganas y decidieron tomar el toro por los cuernos y no a esperar a que les traigan el cuero.

¡Enhorabuena por Sulay, por su hijo, por su familia y por todos los buenos vecinos de la Comuna 13, son un ejemplo para el mundo!

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