Yenith Bailey, sueños que vuelan para alcanzar la gloria

Yenith Bailey, sueños que vuelan para alcanzar la gloria

24 de enero del 2019

En medio de tres postes que forman un arco de 7,32 metros de ancho por 2,40 metros de alto, custodiando la portería de la selección femenina de fútbol de Panamá, es el lugar del mundo donde Yenith Bailey, de tan solo 17 años, expone a plenitud el talento innato que tiene en el fútbol. Aunque hasta hace algunos meses era una total desconocida, bastó un torneo, el premundial de fútbol femenino de la Concacaf, para hacerse notar en todo el continente.

La vida de Yenith ha girado entorno al fútbol desde muy temprana edad; más allá de tener un hermano que jugó profesionalmente, con tres años se dejó cautivar por la pelota y desde aquel instante hasta ahora el idilio no ha parado de darle alegrías. Las calles del corregimiento de Pueblo Nuevo, en las laderas de la capital, vivieron de primera mano sus primeros pasos alrededor de este deporte que tiene tanta acogida en el país.

Sin embargo, en un principio no recibió el apoyo de su familia, especialmente de su madre Elizabeth De La Cruz, pero dando muestras del carácter fuerte y reservado que ahora tiene, Yenith no perdió la fe en sus sueños e insistió hasta revertir la resistencia de su familia.

“No le metí mente a lo que decían”, recuerda en diálogo con Kienyke.com.pa.

Una prueba de fe

Al ver su determinación a tan corta edad, la familia de Yenith no tuvo mayor opción que dar rienda suelta a sus sueños y dejarla jugar en un equipo mayoritariamente conformado por hombres en el estadio 28 de diciembre del distrito de San Miguelito. Igual que la mayoría de porteros en el mundo, Bailey no comenzó su carrera futbolística bajo los tres palos sino como volante de primera línea, posición donde adquirió la felicidad y determinación que la llevaron a ser historia para el fútbol femenino del país.

Yenith se convenció de que el fútbol era su futuro al ver como su padre asistía a un juego suyo. En diálogo con Kienyke.com.pa, recordó: “nunca pensé que fuera a un juego mío, fue algo grandioso para mí”. A medida que crecía, tuvo que vivir el rigor de competir con hombres dentro del terreno de juego, aunque recuerda que no sentía la diferencia: “me daba igual jugar con hombres”. Así transcurrió la mayor parte de su carrera hasta que en 2017 llegó al equipo femenino de San Francisco FC.

El arco, sinónimo de plenitud

Estando en las divisiones menores de San Francisco, Yenith vivió el momento que dividió su carrera futbolística en dos. Durante un juego que disputaba ante la selección femenina sub 17, el equipo tuvo la emergencia de no contar con una portera suplente y ante la situación, Bailey se arriesgó a hacerlo recordando las veces que alternó la portería con la cancha en su niñez. Aquella fue su primera experiencia competitiva bajo los tres palos, logró detener dos penales y convenció a todos de que ese era su lugar en el mundo.

Sobre el cambio de posición, recuerda que no fue tan bien recibida en su familia, otra vez su mamá estaba en contra de esta decisión, pero cuando hablaron y vieron sus capacidades las cosas cambiaron sustancialmente. Prometió que llegaría a la selección nacional.

Para Yenith es difícil entender por qué alguien no querría ser portero, “no sé si les da miedo o qué”, dice en tono de reclamo. Luego del partido que disputó debutando en el arco, el entrenador de la selección femenina sub 17 le pidió asistir a las pruebas que harían durante la convocatoria para el equipo nacional. Consciente del reto que tendría con otras porteras, comenzó a entrenarse el doble para mostrar sus condiciones.

La selección, escenario de la proeza

Al pasar las pruebas en la selección, recuerda, “mi mamá era la mujer más contenta del mundo, le decía a todas sus amigas que su hija iba a estar en una selección”, y eso fue lo que más la motivó. Ese fue el salto hacia un camino expedito lleno de reconocimientos. En menos de un año, Yenith entró en el proceso de selecciones sub 17 y sub 20 donde cautivó a Víctor Suárez, director técnico del equipo mayor, quien la convocó para el ciclo de preparación para las clasificatorias al premundial y la disputa del mismo en Estados Unidos.

“Confiaron mucho en mi y el desempeño que tuve”, dice. Durante ocho meses, Bailey y otras 17 jugadoras se concentraron y entrenaron con el único objetivo de emular a la selección varonil y lograr la clasificación al primer mundial femenino para el país. En medio de todo ese proceso, recuerda, agradeció que sus entrenadores en San Francisco la hubiesen convencido de no abandonar el fútbol por la cantidad de goles que recibía en su primera temporada. .

A la alegría de haber sido convocada a la selección nacional y cumplir la promesa que en algún momento hizo a su madre, Yenith suma la experiencia de compartir con otras mujeres que guardan el mismo respeto y fervor por jugar fútbol y representar a Panamá. “Somos como una familia, hermanas de otra sangre”, exalta. Es la manera de contrarrestar la nostalgia que generan las concentraciones y el no poder estar en días especiales como cumpleaños, aunque reconoce que “no es que me dé tristeza, sino que también uno extraña”.

La fase clasificatoria al premundial no representó mayor dificultad para la selección femenina, pero el reto en el torneo oficial sería aún más grande. El equipo compartió grupo con Estados Unidos, México y Trinidad y Tobago. Al final de la primera ronda, la selección avanzó tras vencer al equipo ‘manito’ 2-0, perder ante Estados Unidos 5-0 y superar a las caribeñas 3-0. Yenith fue figura en todos los encuentros, despertando halagos de rivales como la norteamericana Alex Morgan y la histórica portera Hope Solo.

En la ronda semifinal, la derrota 7-0 ante Canadá sepultó la opción directa de ir al mundial, pero dejó la posibilidad de ir como tercer mejor equipo o por el repechaje. Sin embargo, la selección cayó ante Jamaica en los penales y el objetivo mundialista quedó en manos de Yenith y lo que sucediera en el partido de repechaje ante una selección sudamericana. Pese a la tristeza del momento, Bailey recibió el galardón de mejor portera en el torneo, la ratificación de que llegó a la selección para ser de las mejores.

Haber sido la mejor en el premundial no la desvelo, pero ganar el reconocimiento de miles de aficionados “me llenó más de alegría”, remembra. La hizo sentirse aún más cerca del único ídolo que tiene dentro del fútbol, que casualmente no es una mujer, sino el histórico Iker Casillas. “Es un porterazo, es el mejor del mundo”, sentencia.

Pero la suerte no acompañó a la selección que cayó estrepitosamente ante Argentina en un doble partido que tuvo como común denominador la impotencia de ver cómo el trabajo de varios meses se esfumaba. El equipo no logró reponerse de la derrota 4-0 que sufrió en el primer partido y el empate 1-1 en el estadio Rommel Fernández fue el último cartucho disparado en busca de un cupo en el mundial de Francia que se disputará este año.

Premiada, pero con un futuro trazado

Luego de la derrota y la tristeza que la acompañó, Yenith no dejó de recibir buenas noticias. La Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol la eligió como la décimo séptima mejor portera del mundo y séptima de Centroamérica, y fue la segunda portera más votada de los premios Concacaf a los mejores deportistas del 2018. Sobre los galardones, recuerda que al recibirlos “no lo podía creer, me iba a morir en vida”.

Los sueños de Yenith vuelan casi tan alto como ella al momento de detener un disparo contra su arco, actualmente cursa sexto año en la Escuela República de Haití y tiene como proyecto de vida, además del fútbol, llegar a ser arquitecta. Por ahora no la han buscado de un equipo de afuera, pero tampoco se desespera por el tema, prefiere que sigan apoyando a la liga femenina, porque “si fuera por dinero, ya estuviéramos afuera, pero lo hacemos porque nos gusta y amamos lo que hacemos”, sentenció.