La Neuromeditación es nueva llave para el bienestar interior

La Neuromeditación es nueva llave para el bienestar interior

2 de julio del 2019

“La palabra SATI significa conciencia plena, y está escrita en el antiguo idioma Pali. Estos textos fueron los primeros en describir y enseñar a meditar a los adeptos del budismo zen, una práctica ancestral que hoy interesa a los científicos modernos, que investigan los beneficios del sosiego interior y la calma mental en la salud de los seres humanos”.

El enigma más desafiante para el mundo de la ciencia es nuestro cerebro, y a través de la neurociencia, sabemos que cuenta con una cualidad única conocida como la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse, resignificar conceptos e incluso cambiar viejas creencias y paradigmas, por medio de experiencias vitales que modifican el cuerpo físico, los hábitos y la conducta.

El cerebro adulto está compuesto por más de 100.000 mil millones de neuronas, y tiene una innata capacidad de continuar creando sinapsis y conexiones neuronales, formando una triada entre el espacio de comunicación, los neurotransmisores y los neuromoduladores, que al intercambiar impulsos eléctricos con sus respectivos receptores, hacen viable nuestras funciones vitales compuestas por reacciones de defensa y ataque.

Foto: Cortesía Alejando Martí.

El cuerpo y la mente se interrelacionan a través del sistema nervioso, creando un circuito de retroalimentación informativa. Es por eso que podemos cambiar la manera de pensar del cerebro, lo cual influye en nuestro comportamiento que de forma sincronizada conecta el cuerpo con los datos recibidos a través de la experiencia sensorial, transformando nuestra actitud y voluntad ante la existencia.

Por ejemplo, actividades como la meditación, el control consciente de la respiración, los paseos tranquilos en medio de la naturaleza y hacer ejercicio, entre otros, mejoran ostensiblemente nuestra memoria, la capacidad de enfoque y la concentración para desarrollar estrategias lúcidas para resolver los diversos problemas que se nos presentan a diario. También dormir bien, repara el cuerpo de muchas de sus enfermedades, pues el sueño estabiliza las emociones y la mente.

Además, es fundamental complementar este balance por medio de una buena alimentación, pues se ha descubierto que una dieta rica en aceite Omega 3, influye en la prevención de enfermedades neurológicas y del sistema nervioso, al igual que ayudan a recuperar el bajo sistema inmunológico a través del consumo de algunos antioxidantes que se encuentran en alimentos rojos como el tomate, la fresa, los arándanos, la mora, los cítricos, las legumbres, el cacao y el té verde, con el fin de asegurar una senectud saludable.

Sin duda alguna y a pesar de estos descubrimientos, el cerebro también obedece a las pasiones e instintos primarios, pero evoluciona con el afecto, el amor y especialmente por el encuentro de un despertar espiritual.

Mi encuentro con S.S Dalai Lama

Foto: Cortesía Armando Martí, Armando Martí junto con S.S Dalai Lama en su visita a Colombia en el 2006.

Tuve la feliz y trascendente oportunidad de conocer personalmente a S.S Dalai Lama y hablar por varias horas con él, durante la visita oficial que hizo a Colombia el 12 de Mayo del 2006.
Tenzin Gyatso, es la décimo cuarta transmigración entronizada en 1940 en el cuerpo de un niño llamado Lhamo Thondup, quien 10 años después asumió el pleno poder político como Jefe de Estado y líder espiritual del Tíbet. Cuando China invadió este lugar, fue exilado y escapó a través de las más altas montañas y del rio Kyichu.

Desde entonces ha vivido en Dharamshala en la India, conocida como el pequeño Tíbet y recorre el mundo irradiando la luz de su compasión y sabiduría, siendo considerado como el profeta de la no violencia.

Esta gestión humanística, lo hizo acreedor del Premio Nobel de Paz en 1989, al igual que más de 150 reconocimientos internacionales, premios y doctorados honoris causa, por sus mensajes de tolerancia, entendimiento interreligioso y compasión.

Además, ha escrito alrededor de 110 libros sobre el conocimiento interior, las virtudes de la buena intención, la armonía y el sosiego mental, al igual que la necesidad de la verdad como puente para alcanzar la iluminación.

Puedo dar fe del campo amoroso, alegre y tranquilo, que posee este líder espiritual, el cual pude sentir a más de tres metros de distancia cuando se iniciaba nuestra presentación protocolaria, y luego cuando estuve muy cerca de este respetable guía del alma.

Recuerdo entonces, que en ese momento me invadió una sensación de paz y confianza, muy similar a cuando converso con mi guía espiritual el padre S.J Alfonso Llano Escobar.

En el caso de S.S Dalai Lama, es una especie de “fuerza silenciosa e interior” que purifica el ambiente. La expresión de sus ojos como los de un niño feliz, y la sonoridad de su voz y constantes carcajadas, irradiaban solamente bienestar, empatía, dulzura y amor.

En realidad tanto el contacto físico, emocional y mental, me convencieron de que estaba ante la presencia de un auténtico ser de luz espiritual.

Un desafío para la ciencia moderna

Foto: Cortesía Armando Martí

En la reunión anual del 2005 en Washington D.C, la Sociedad de neurociencias invitó a S.S Dalai Lama, para que pronunciara el discurso de apertura ante los más de 35 mil asistentes a este evento.

Sin embargo, alrededor de 200 miembros no estaban de acuerdo, pues era la primera vez en la historia de la Sociedad, que una conferencia magistral sería dictada por un líder espiritual y no un científico.

La pregunta planteada que daría paso a la investigación científica de lo que ocurre en el cerebro de los meditadores era: ¿Qué relación podría haber entre el budismo, una antigua tradición filosófica india y la ciencia moderna?

La ciencia persigue a las religiones como pensamiento dogmático y opuesto al espíritu de búsqueda de la verdad, pero en el budismo encontró, que la meditación produce cambios en el cerebro y mejora integralmente la salud de los seres humanos.

El budismo y la ciencia moderna tienen como base la aceptación de la verdad a cualquier costo, y las prácticas del budismo enseñan a entender la naturaleza del sufrimiento y los caminos para alcanzar la felicidad personal.

Durante décadas, la ciencia y la farmacología, centraron sus investigaciones en fórmulas químicas con el propósito de desarrollar drogas para anular los procesos físicos y emocionales que llevan al ser humano al sufrimiento.

Afortunadamente y desde hace pocos años, se está buscando sanar y controlar el dolor sin uso de drogas, es decir, por medios naturales.

De esta manera, llegaron a descubrir que los cerebros de quienes aprenden a meditar, pueden modificar sus propios patrones cerebrales, pues al estimular ciertos circuitos neuronales ayudan a disminuir el dolor, la depresión, los comportamientos obsesivos y los impulsos adictivos.

S.S Dalai Lama ha tenido la clara intención de sacar a la meditación del ámbito fanático religioso, y la ha ofrecido a la investigación científica, enseñándola además, a cualquier persona en el mundo. Indudablemente, sí existe una comprobada relación entre la meditación, la paz y el bienestar de los meditadores.

Neuro-fisiología del espíritu

La meditación constituye una práctica que forma parte de casi todas las religiones del mundo. Las formas más comunes de la meditación actual son: atención focalizada, la cual puede lograrse concentrándose en la inhalación y exhalación del aire; consciencia plena, enfocarse en el momento presente, dejando que los pensamientos del pasado y del futuro emerjan y se diluyan solos, quedando el meditador en un estado de sosiego y calma; por último la compasión, la sensación de hacer y desear el bien a sí mismo y a los demás.

Por medio de estos ejercicios, el meditador expande un sentimiento de bondad, paz y perdón hacia otras personas, incluso aquellas que pudieron hacerle daño. En los estudios científicos basados en las neuro-imágenes y scanner cerebral, muestran el ciclo de sucesos neuronales que tienen lugar durante la meditación, entre ellos:

1. La mente confusa o distraída: en las imágenes de un cerebro meditador se comprueba, que el giro cinglado posterior, el precúneo (ojo de la mente) y otras áreas que forman parte de la red neuronal, se van calmando cuando los pensamientos empiezan a dispersarse.

2. Reconocer las distracciones de la mente: la red neuronal de asignación de relevancia que comprende la ínsula anterior y el giro cingulado anterior, se activa cuando el meditador hace consciente su distracción.

3. Reorientación de la consciencia: dos áreas cerebrales (corteza cerebral y el lóbulo parietal inferior) ayudan a retirar la atención de la distracción, y redirigirla al ritmo de inhalaciones y exhalaciones.

4. Atención sostenida: la corteza prefrontal dorso lateral, se mantiene activa cuando el meditador dirige su atención hacia la respiración durante largos periodos. En ese momento, logra la congruencia entre el espíritu, la mente, las emociones y el cuerpo, que en realidad es el fin principal de la meditación.

Estas prácticas producen cambios fisiológicos en el cerebro y quienes las ejecutan experimentan efectos emocionales muy positivos, con menos propensión a la angustia, las enfermedades del sistema inmune y el estrés.

Neurología y meditación

Foto: Cortesía Armando Martí

Desde hace más de 15 años, cientos de practicantes del budismo han participado en los experimentos científicos de la Universidad de Wisconsin – Madison junto con otras 23 universidades, produciendo diversos artículos e informes para la comunidad científica.

Desde la neuroplasticidad se ha descubierto, que la experiencia transforma el cerebro y por eso el meditador puede regenerar sus estados de pensamiento, para alcanzar un mejor conocimiento de sí mismo y optimizar la estructura física del cerebro, reorganizando las conexiones de los circuitos y rejuveneciendo no sólo el cuerpo sino también la mente.

Es de anotar, que valores espirituales como la capacidad de cultivar la paz interior y la compasión, independientemente de cualquier filosofía, religión o idea mercantilista, están creando una nueva ética planetaria basada en las cualidades humanísticas y espirituales, que traerían insospechados beneficios positivos en todos los aspectos de la sociedad.

Un nuevo camino hacia la felicidad duradera

Foto: Cortesía Armando Martí

“La compasión es el deseo de que los demás estén libres de sufrimiento”, esta es la premisa fundamental de S.S Dalai Lama, y para ejercitar la compasión, debemos ponernos en el lugar de la otra persona, sintiendo su dolor o felicidad como si fueran nuestros.

Otro indicativo emanado de la inteligencia espiritual de S.S Dalai Lama, es tratar a los demás como quieres ser tratado, lo que significa no intentar cambiar al otro, sin juicios ni críticas, entendiendo que cada persona es única y por eso tiene su propio proceso personal y espiritual. Dicho proceso es tan válido como el nuestro, aunque sea distinto. (https://www.youtube.com/watch?v=3Q3xmhj4s-8&feature=youtu.be).

La compasión empieza por casa, pues si no eres compasivo contigo mismo no podrás sentir compasión por ninguna persona. La compasión no es sentir lástima o elegir el papel de víctima, y creer que para ser “feliz”, se debe culpar a los demás de nuestras desgracias.

Por el contrario, es tratarte con amor y respeto, elevando la autoestima a través del uso de palabras amables y constructivas cuando hables de ti. En últimas, la serenidad, la salud y la felicidad, no son un don del cielo, son el fruto de una decisión cuya responsabilidad es enteramente nuestra, pues la verdadera llave de la felicidad nunca ha estado fuera sino dentro de cada uno de nosotros.