Los balancines que unen dos países

Foto: Ronald Rael

Los balancines que unen dos países

30 de julio del 2019

Los balancines no llevan más de 24 horas instalados y ya decenas de niños y niñas y también adultos han jugado en ellos. Se puede decir que hoy son los balancines más famosos del mundo y lo son por el lugar donde están ubicados y por el mensaje que le envían al mundo.

Los sube y baja, como también son llamados por los pequeños, están mitad en México y mitad en Estados Unidos. Quienes juegan en ellos viven en países diferentes y están separados por una gran reja de metal sólido que hace parte de los más de mil kilómetros de muros levantados por Estados Unidos para evitar el paso de migrantes a su territorio.

Son tres balancines rosados los que un par de profesores norteamericanos instalaron a lo largo de la valla fronteriza de acero en las afueras de El Paso en Texas y Ciudad Juárez en México.

La idea y puesta en marcha del proyecto lúdico fue obra del arquitecto Ronald Rael, profesor de arquitectura en la Universidad de California y Virginia San Fratello, profesora de diseño en la Universidad Estatal de San José, en California, a quien se le ocurrió el la idea hace unos 10 años.

El objetivo de instalar estos juegos allí, según Rael, es para que los ciudadanos se conecten significativamente entre sí y destaquen el vínculo entre los dos países.

Para Rael, activista contra el muro fronterizo propuesto por el presidente Donald Trum, estos los balancines son un punto de apoyo literal para las relaciones entre Estados Unidos y México. Los profesores también dicen que este tipo actividades alegría, emoción y unión entre los dos países.

Desde que fueron instalados los balancines, decenas de familias, de lado y lado de la frontera, bajo el ojo observador de las autoridades, se han acercado para que sus hijos jueguen y se diviertan.

Según Rael, “El muro se convirtió literalmente en un punto de apoyo para las relaciones entre EE UU y México. Los niños y adultos se conectaron de manera significativa en ambos lados, con el reconocimiento de que las acciones que tienen lugar en un lado tienen consecuencias directas en el otro”.

Este proyecto lleva una crítica directa a Donald Trump, su política migratoria y la idea de construir un enorme muro entre su país y México para evitar el paso de inmigrantes. La obra de los profesores Rael y San Fratello, que duró dos horas montándose, contó con la ayuda de varios colectivos y de una herrería en Ciudad Juarez que se encargó de construirlos.

Al parecer este no es la único proyecto que los profesores tienen para contraatacar el muro que Estados Unidos ha levantado en la frontera.

Entre las ideas del profesor Rael, escritas en el libro Borderwall as Architecture: A Manifesto for the U.S.-Mexico Boundary, publicado en 2017 y editado por el docente, hay varias alternativas que se pueden levar a cabo en los casi mil kilómetros de barreras construidas entre Estados Unidos y México, como romper un área de la valla para incrustar allí una gran mesa en la que personas de ambos países puedan compartir un almuerzo.

Otra de las ideas sería construir una casa en mitad de la frontera, que esté dividida por un muro en su interior para mostrar que división es una realidad en la vida de las personas.

Según el arquitecto, todas estas ideas buscan el desmantelamiento conceptual y físico del muro que atraviesa a los Estados Divididos de América.