La tienda de un exguerrillero, el fruto de la paz

La tienda de un exguerrillero, el fruto de la paz

3 de agosto del 2019

Rodrigo Rebolledo tiene 55 años y vive en el corregimiento de San José a orillas del río Tapaje en zona rural del Municipio de El Charco en Nariño. Durante 14 años combatió en las filas de las Farc y allí perdió a 2 de sus hermanos y según dice, su juventud.

Se fue a la guerrilla porque, viviendo en la pobreza, pensó que era una alternativa. Lejos estaba de saber de todo lo que tendría que vivir durante esos años en la selva. La muerte de sus seres queridos en la guerrilla, lo marcó , se llenó de dolor y admite que llegó a sentir odio.

El proceso de paz surgió como una alternativa para él, que ya cansado de la guerra quería un destino distinto. Al dejar la guerrilla tenía una idea clara: emprender una vida nueva. “Sobre mi negocio pensé, que uno recibe una plata y sabiendo que uno viene del monte y sin nada, no debe gastársela toda sino pensar en ser alguien mañana, por eso pensé en un negocio que me de rentabilidad y que ayude a mi madre y a mis hijos” dice.

Apenas recibió el dinero producto de su proceso de reincorporación, lo invirtió en una cacharrería que es el típico negocio en la que vende de todo un poco. Lo nombró ”Dios miró al Chá” en honor a los cambios recientes que ha tenido y al apodo que le dieron desde niño, el Chala.

“Mi vida cambió, soy una persona nueva porque a pesar de todo conocí al señor y mi pensamiento es otro ahora. Mi familia está contenta y orgullosa de ver que soy una persona que está trabajando honradamente y no me meto con nadie…. Jamás volvería a tomar otra vez las armas” afirma categórico.

Rodrigo demuestra con hechos lo que dice. Asiste puntualmente a las clases de emprendimiento y cooperativismo que dicta el SENA y siempre está pendiente del llamado de la facilitadora de la Agencia para la Reincorporación y Normalización. “Uno hizo un compromiso y hay que cumplirlo” dice convencido, al preguntarle si no es muy complicado viajar cada vez que lo llaman hasta El Charco.

Nadya González, Misión de Verificación de la ONU en Colombia.

En las reuniones destaca porque siempre participa y motiva a otros excombatientes a continuar en el proceso, aún en medio de las dificultades que enfrentan.

“A mis compañeros siempre les digo que lo más lindo es ser uno libre, que pensemos en salir adelante y no en volver a hacer daño a los mismos pobres porque esto es una guerra bruta, tenernos que matar entre los mismos pobres y entre campesinos”.

Rodrigo sabe que dejó atrás un pasado difícil en el que en medio de la guerra, pasaron cosas que prefiere olvidar. Sin temor y con mirada serena pide perdón: “A Colombia le digo que me perdone por lo malo que hice en un tiempo, estoy arrepentido de todo corazón” .

Hoy en día esta dedicado a su cacharrería, trabaja para salir adelante y ayudar a su madre y a sus 2 hijos y espera poder disfrutar de sus 11 nietos. No pierde la esperanza de encontrar una esposa con quien compartir la vida que le queda, que espera sea tranquila y en paz.

Con la información de Misión de Verificación de la ONU en Colombia