El retorno de los psicodélicos a la medicina

El retorno de los psicodélicos a la medicina

15 de mayo del 2019

Las drogas psicodélicas llevan 50 años prohibidas. Hasta la década de los 60 en Estados Unidos estas sustancias eran objeto de estudio para el tratamiento de enfermedades psicológicas y se constituían en una promisoria línea de investigación psiquiátrica. Pero, temeroso del uso popular de estas sustancias en pleno estallido del movimiento contracultural, Washington prohibió su producción y venta. La investigación de estas sustancias cayó en el ostracismo.

Hoy, sin embargo, existe un renovado interés en sus beneficios terapéuticos. La psicodelia está teniendo un retorno alucinante.

Importantes centros de investigación como la Universidad John Hopkins y La Universidad de Nueva York han adelantado estudios clínicos de tratamientos basados en drogas psicodélicas para desórdenes como la depresión, ansiedad y drogadicción con prometedores resultados.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EEUU le otorgó la designación de “breakthrough therapy” a los tratamientos con psilocibina, una sustancia psicodélica; una clara señal de que estas drogas están superando el estigma de ser sustancias meramente nocivas.

En Noruega, la Corte Suprema decidió despenalizar el ácido lisérgico, conocido como LSD. Tras diferentes consultas con expertos e institutos médicos, el alto Tribunal concluyó que el compuesto no podía ser equiparado con narcóticos como las metanfetaminas.

Entre la contracultura y el puritanismo

Las drogas psicodélicas se popularizaron en un Estados Unidos que no estaba preparado para ellas. En pleno movimiento contracultural de los años 60 estas sustancias fueron el catalizador de nacientes movimientos considerados antisistema como el ambientalismo, el pacifismo, el hippismo. La psicodelia era vista como una amenaza para el status quo.

Ese manto de duda, que situó los compuestos psicodélicos como un narcótico más, frustró su potencial. Por orden del Gobierno federal, se impidió su producción y comercialización en todo Estados Unidos.

Y luego llegó el puritanismo. En el verano de 1971, Richard Nixon acuño el término War on Drugs (Guerra Contra las Drogas). Washington decidió prohibir sin matiz alguno la producción, comercialización y consumo de todas las sustancias psicoactivas catalogadas como ilegales por las Naciones Unidas. El espectro de los narcóticos prohibidos fue tan amplio que entraron desde drogas duras como la heroína hasta sustancias utilizadas en rituales culturales como el yagé. No sólo la elaboración de psicodélicos quedó vetada, sino que el consumo se criminalizó.

En la década de los 80 llegó Ronald Reagan a la Casa Blanca con una agenda en extremo conservadora. La lucha contra las drogas fue una de las principales banderas de su Gobierno. Es de amplia recordación aquella alocución presidencial en la que acompañado por su esposa, Nancy, declaró que los narcóticos, incluidas las sustancias psicodélicas, eran la principal amenaza de la sociedad y valores norteamericanos. El consumo de drogas se convirtió en un tabú, sin discusión de ninguna índole sobre la pertinencia o no de la prohibición.

Las psicodélicas se convirtieron en el enemigo público número uno de los Estados Unidos.

El retorno alucinante

Si bien las sustancias psicodélicas son milenarias y han sido utilizadas por culturas que van desde las precolombinas hasta el antiguo Egipto, los EEUU no contaba en la década de los 60 con una estructura ni cultural ni normativa para su uso; el público general las empleaba como un alucinógeno más y la sociedad era completamente ignorante de su potencial terapéutico.

En 2019, sin embargo, los EEUU es una sociedad más abierta y, se podría decir, más madura. Prácticas espirituales provenientes de otras culturas han sido absorbidas, y, como es el caso del yoga, son parte del día a día de los estadounidenses. La nación está preparada para el regreso de las drogas psicodélicas.

La psilocibina es un compuesto encontrado en los hongos. El Journal of Psychopharmacology publicó dos estudios en los que el alcaloide demostró su potencial en el tratamiento de trastornos psicológicos. En un grupo de 80 pacientes con cáncer terminal y depresión derivada de la ansiedad por la cercanía de la muerte, el 80% evidenció sustanciales mejoras en el estado de ánimo y la ansiedad tras una sola sesión de psilocibina. Conseguir resultados similares con drogas “convencionales” necesitaría el suministro constante de dosis y meses de tratamiento.

La comunidad científica no ha logrado descifrar el proceso que las drogas psicodélicas desencadenan en el cerebro. Se cree que está relacionado con la experiencia “sensorial” que experimentan los pacientes.

Esta connotación “mística” ha llevado a que los tratamientos con estas sustancias sean criticados como pseudocientíficos. Sin embargo, el factor “espiritual” de las terapias psicodélicas parece jugar un rol importante en su eficacia que, en vez de ser descartado, necesita ser estudiado.

Existe un consenso entre los investigadores en torno a las sustancias psicodélicas: hay evidencia sólida de la eficacia de estas sustancias en el tratamiento de trastornos psicológicos, el siguiente paso es más investigación para entender su funcionamiento.

Las investigaciones del uso terapéutico de las drogas psicodélicas han sido conducidas bajo estrictos parámetros y por prestigiosos centros como John Hopkins y la UCLA. Estas instituciones están realizando experimentos con un mayor número de participantes para obtener muestreos más significativos que permitan mayor certeza sobre su efectividad.

Desde el punto de vista legal, el 7 de mayo finalizó una votación para despenalizar la producción y el uso de los hongos con psilocibina en Denver, Colorado. La iniciativa ganó por un pequeño margen y los resultados finales serán anunciados el próximo 16 de mayo.

Denver se convertirá en la primera ciudad de los EEUU en despenalizar los hongos psicodélicos. Se espera que esta decisión genere un efecto bola de nieve a lo largo de la unión parecido al de la legalización de la venta y consumo de marihuana, legal en 10 estados, y permitido su uso medicinal en otro puñado más. El uso terapéutico de las drogas psicodélicas crecerá y será más promisorio con la legalización de las sustancias como la psilocibina.

Las drogas psicodélicas tienen un futuro alucinante.