Cronología para entender la derrota del Brexit en el Parlamento

Anadolu

Cronología para entender la derrota del Brexit en el Parlamento

15 de enero del 2019

Este martes, el Parlamento de Reino Unido votó en contra del acuerdo propuesto por la primera ministra del país, Theresa May, para abandonar la Unión Europea.

La votación fue contundente: 432 parlamentarios votaron en contra del acuerdo, frente a los 202 que lo respaldaron. El Partido Laborista, por su parte, liderado por Jeremy Corbyn, anunció una moción de no confianza en contra de la líder británica.

Así, tan solo en un día, se define un largo proceso que inició en 2013, pero cuyo primer antecedente se remonta a 1975. Varios eventos marcaron el camino que condujo a la decisión del Parlamento británico. Aquí, un recuento de los hitos más importantes:

1975

La iniciativa de salir del bloque no es algo nuevo. En 1975 se realizó un referendo en el que se le preguntó al Reino Unido si debería “permanecer en la Comunidad Europea”, el órgano económico que eventualmente dio paso a la creación de la Unión Europea. El resultado fue de 67,2% a favor de la permanencia. Por ahora, Reino Unido seguiría adherido al bloque.

2013

En enero de ese año, David Cameron, quien entonces se desempeñaba como primer ministro del país, declaró que convocaría a un referendo para que los ciudadanos decidieran si deseaban permanecer o salir del bloque. Esto, con la condición de que su partido, el Conservador, ganara las elecciones en 2015.

2015

El 7 de mayo de 2015, los conservadores salieron victoriosos con una mayoría absoluta, abriendo camino para cumplir la promesa de Cameron, y más adelante, en septiembre, la Cámara de los Comunes aprobó la ley para convocar el referendo.

2016

En febrero se anunció que el referendo se llevaría a cabo el 23 de junio. Ese día los ciudadanos acudieron a las urnas para decidir la permanencia o salida del bloque. El 51,9% de los votantes escogió abandonar la Unión Europea, contra un 48,1%.

Pocas horas después de las votaciones, Cameron anunció que dimitiría ese mismo año, y en julio Theresa May fue elegida para suceder al saliente primer ministro, para dar continuidad al proceso del brexit.

2017

En enero, May anuncia que Reino Unido también saldrá de la unión aduanera y del mercado único, y varios días después se inicia el debate del proyecto legislativo en la Cámara de los Comunes.

En marzo, May firmó la carta en la que solicita la salida del país de la UE, invocando el artículo 50 del Tratado de Lisboa (por medio del cual un país perteneciente al bloque comunica su retirada voluntaria). Pero más adelante el gobierno sufre una derrota, cuando la Cámara de los Lores acuerda dar los poderes necesarios al Parlamento para decidir sobre el acuerdo de salida.

Después de las elecciones generales del 8 de junio, en donde ganaron los conservadores, pero no obtuvieron mayoría absoluta, May logró llegar a un preacuerdo con los unionistas de Irlanda del Norte para gobernar gracias a los 10 escaños del Partido Unionista Democrático (PUD) de Irlanda del Norte.

2017 fue el año en el que se empezaron a ver las consecuencias de esta decisión, pues se registró una caída récord en la migración a Reino Unido. Sin embargo, ya en diciembre, Bruselas y Londres acordaron las condiciones del retiro, en las que Reino Unido se comprometió a pagar la factura del brexit, garantizar la protección de los derechos de los ciudadanos europeos y llegar a un acuerdo con respecto a la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

2018

Michel Barnier, negociador europeo del proceso, rechazó a mitad de año la propuesta británica para evitar una frontera rígida entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

Altos funcionarios del gobierno de May se volvieron críticos del acuerdo que se estaba formando, y se desencadenó una ola de renuncias, entre las que se encuentran las del mismo secretario del brexit, David Davis, y de su sucesor, Dominic Raab, quien se negó a apoyar el acuerdo por la cláusula de respaldo que, según él, permitía que la Unión Europea pudiera vetar la salida del Reino Unido.

Otros funcionarios que renunciaron fueron el ministro de Estado de Irlanda del Norte, Shailesh Vara; la secretaria del Estado del brexit, Suealla Braverman; Anne-Marie Trevelyan, asistente ministerial del departamento de educación, y Esther McVey, secretaria de Trabajo y Pensiones.

Después de varias reuniones y rondas de negociación, May, quien ya se enfrentaba a una fuerte presión tanto por parte de los laboristas como de los mismos conservadores, presentó ante los Estados miembros de la UE un acuerdo que fue aprobado, superando disputas por parte de Irlanda e incluso de España, por el estrecho de Gibraltar. A finales de noviembre, los 27 miembros de la Unión Europea aprobaron el acuerdo del brexit.

El acuerdo originalmente estaba programado para ser sometido a votación parlamentaria en diciembre pero, debido a la fuerte oposición, May lo pospuso hasta el 15 de enero de 2019.

2019

Después de un intenso 2017 para el gobierno de May y el brexit, por fin se acercaba la fecha en la que el Parlamento decidiría si aprobaba o no el acuerdo. Una semana antes de las votaciones se estaban poniendo aún más trabas para que el acuerdo, tal como lo propuso May, no pudiera ser una realidad.

El martes pasado May sufrió una derrota humillante después de que parlamentarios laboristas y conservadores, así como otros de la oposición, votaron para fortalecer al Parlamento para evitar un brexit sin acuerdo.

Un grupo de diputados de todos los partidos votó 303-296 a favor de una enmienda a un proyecto de ley, presentado por la parlamentaria laborista Yvette Cooper, para limitar los poderes del gobierno para eludir al Parlamento en caso de que Gran Bretaña se fuera de la UE sin un acuerdo.

Veinte parlamentarios conservadores desafiaron al gobierno para apoyar la enmienda de Cooper.

En menos de 24 horas, el pasado miércoles, el conservador Dominic Grieve propuso otra enmienda que fue aprobada con 308 votos contra 297, con la cual se le daría a May un plazo de tres días para negociar un nuevo tratado de brexit en caso de que las votaciones no resultaran como ella esperaba.

Este lunes, May les pidió a los parlamentarios que revisaran “este acuerdo por segunda vez” antes de la votación clave.

En un comunicado emitido el lunes por la noche a la Cámara de los Comunes, May argumentó que si se aprueba el acuerdo, Reino Unido y la UE tendrán casi dos años para negociar el acuerdo comercial final, que no causó gran impacto en los parlamentarios.

May elogió las nuevas garantías de la UE sobre el impacto del acuerdo en Irlanda del Norte, diciendo que estas tenían una “fuerza legal”.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, destacaron en una carta que tratarán de encontrar soluciones técnicas al problema de la frontera irlandesa que harían redundante el respaldo. Pero la carta tuvo poco efecto, ya que los parlamentarios argumentaron que no eran documentos legalmente vinculantes.

May necesitaba el apoyo de 320 diputados para que su acuerdo fuera aprobado en la Cámara de los Comunes.

El número total de escaños en la Cámara es de 650. Sin embargo, solo hay 639 votos elegibles, ya que el presidente del Parlamento, John Bercow, y sus tres diputados, así como siete diputados del partido Sinn Fein, no emitirán sus votos.

El acuerdo necesitaba en realidad los votos de al menos 326 miembros.

¿Qué puede pasar ahora?

Se esperaría que la primera ministra le entregue al Parlamento un plan B del gobierno en tres días hábiles.

May ha argumentado que su acuerdo es el mejor para los intereses del país y que la alternativa sería dejar el bloque sin un acuerdo.

Los escenarios que podría sufrir May después de la derrota en esta votación incluyen su renuncia, nuevas elecciones generales, una extensión del proceso del artículo 50, un referendo público sobre el acuerdo o un brexit sin acuerdo.

El Reino Unido espera abandonar el bloque el 29 de marzo, después de haber pertenecido a este durante más de 40 años.