Así se dejó su adicción al alcohol

Así se dejó su adicción al alcohol

25 de junio del 2019

El parque Gustavo Uribe de la localidad de Chapinero ubicado en la Calle 81 con Carrera 11, fue remodelado por la administración del Alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, y el 21 de agosto del 2018, entregado respectivamente a la comunidad.

En esta obra se invirtieron más de 2.700 millones de pesos y destacan una cancha de microfútbol y basquetbol, así como también, una zona con pisos de caucho de colores y múltiples juegos para los niños.

De igual forma, se hizo un gigantesco gimnasio, para que nosotros, los vecinos del sector, hiciéramos ejercicio al aire libre.

El Alcalde Peñalosa en aquella ocasión declaró: “Los parques deben ser el sitio de encuentro con la comunidad, donde la gente se reúne. Acá tenemos muchas cosas que podemos seguir mejorando”.

Cortesía: Armando Martí

Mi mascota adoptada Pepper Zen

Hace unos días, mientras paseaba por este parque en compañía de mi mascota Pepper Zen, en pleno día y sobre las 3:00 PM, encontré a cuatro jóvenes entre los 15 y 18 años consumiendo alcohol y marihuana.

De manera amable me acerqué y les pregunté el motivo de esta acción. Ellos por increíble que parezca, en un tono desafiante y algo burlón, me contestaron que la ley les permitía el libre desarrollo de la personalidad y estaban ejerciendo ese derecho.

Es de anotar que por estar en periodo de vacaciones, había bastantes niños pequeños con sus padres y cuidadores jugando alegres e inocentemente en el parque.

Paradójicamente a su lado y en el mismo parque, estos jóvenes reforzaban un proceso de autodestrucción, que se iniciaba al beber y consumir sustancias alteradoras del ánimo desde tan temprana edad.

Cortesía: Armando Martí

Este grupo de jóvenes se amparaba en la decisión tomada el pasado 6 de junio por la Corte Constitucional, que por mayoría de votos hundieron los apartes de los artículos 33 y 140 del Código de Policía que prohibían el consumo de sustancias psicoactivas y alcohólicas en espacios públicos, concluyendo que la medida instaurada desde el 1 de octubre de 2018 por el gobierno del presidente Iván Duque atentaba con el libre desarrollo de la personalidad.

No obstante, y a pesar de que la intención del mandatario era la de frenar el consumo de drogas en las calles a través del decomiso policial, este sencillo y positivo planteamiento no fue tomado en cuenta por la Corte Constitucional.

Esta decisión desde mi percepción como ciudadano, padre y terapeuta la podría resumir desde la sabiduría popular: “el remedio hace más daño que la enfermedad”.

El mundo del adicto no está lo suficientemente explorado ni tampoco investigado en Colombia.

La exposición al alcohol y las drogas en los temperamentos adictivas es muy peligrosa, pues no sólo la dependencia química obliga a los individuos a aferrarse de forma obsesiva compulsiva a una sustancia o alterador del estado de ánimo, sino que esa estimulación genera además, desbordes emocionales que predisponen a la aparición de múltiples trastornos en la personalidad.

Un alcohólico en recuperación se confiesa y acusa

Cortesía: Armando Martí

Armando Martí durante la entrevista realizada a German B. que comparte sus experiencias como un adicto en recuperación desde hace 50 años.

Para buscar una segunda opinión complementaria a este artículo, entrevisté al Doctor German B. quien fue uno de los fundadores de varios grupos de Alcohólicos Anónimos en Colombia.

Su autoridad está basada en una abstinencia sin consumo de alcohol de más de 50 años, transmitiendo el mensaje de recuperación a adictos, alcohólicos y codependientes, a través de charlas, conferencias y coordinación de grupos de apoyo de 12 pasos.

En la actualidad, German B. tiene un hogar estable desde hace 40 años, compuesto por su esposa, dos hijos médicos y una hija religiosa quien se encuentra cursando la carrera de medicina para ejercerla en su comunidad.

Armando Martí: Doctor German B, cuéntenos ¿cómo fue el proceso para descubrir que usted es adicto y de qué manera ha logrado permanecer 50 años sobrio?

German B: La adicción al alcohol es una terrible enfermedad mental y neurológica que se caracteriza por un deseo obsesivo de beber, con el fin de anestesiar un dolor o vacío emocional.

En muchos casos, estos patrones comienzan en la infancia por la confusión producida en los nichos de familias disfuncionales, que con su ejemplo contradictorio producen distorsión de la realidad en los miembros más predispuestos a ser adictos.

La palabra adicto proviene del latín “Adictus” que significa esclavo de una deuda, pues el deudor no puede pagar sus obligaciones y se somete al acreedor, ofreciendo su libertad para cancelar dichos compromisos.

Con esta conducta el adicto pretende aliviar su ansiedad y angustia, encontrado recompensas efímeras en el consumo del alcohol y comportamientos extremos y peligrosos.

Sucede además, que la adicción no sólo está relacionada con el alcohol, también la gatilla el consumo de la cocaína, la marihuana, la heroína y las pastillas como el éxtasis, el rivotril e incluso experiencias desbordadas hacia el sexo, el juego, la comida, las compras y el exceso de trabajo, entre otras conductas compulsivas.

En mi caso soy una adicto alcohólico en recuperación y soy consciente de que esta enfermedad es crónica, es decir, no tiene cura.

El alcohol produce en mi organismo una alergia que con un sólo trago o cerveza, genera una reacción en cadena la cual desemboca en no poder parar de beber, hasta llegar incluso a padecer de lagunas mentales, en donde el peligro está en no tener control de nada de lo que hago.

En esos momentos puedo estrellar mi carro, agredir a las personas e incluso, despertar al lado de alguien desconocido después de haber intimado con ella.

Cortesía: Armando Martí

A.M: ¿Qué opciones eligió para sobrevivir todos estos años con esta enfermedad tan difícil de entender y soportar?

G.B: No son muchas las opciones reales para detener el proceso de deterioro alcohólico. En lo físico reiteró, que es una alergia al etanol, un compuesto del alcohol, y por eso, lo primero es aceptar mi impotencia ante esta adicción y reconocer que mi vida se a vuelto ingobernable y sólo un Poder Superior a mi ego enfermo podrá devolverme el sano juicio.

En esto consiste los dos primeros pasos de los doce que estructuran la rehabilitación de A.A (Alcohólicos Anonimos), los cuales me brindan herramientas de sanidad y sobriedad mental.

A.M: ¿Cuáles son las condiciones esenciales para que una persona adicta inicie el proceso de recuperación?

G.B: Les recuerdo que el adicto es un individuo cuya personalidad está fracturada, y por eso, es la personificación de un proceso de autodestrucción. En otras palabras, a través de la manipulación, las mentiras y el excesivo control, intenta alcanzar con astucia su fin de consumir para aliviar el dolor.

Pero la base fundamental de la recuperación es sin duda y en mi caso personal, una relación permanente con un Poder Superior o figura espiritual, para volver al camino de la normalidad desde el sano juicio.

Cortesía: Armando Martí

A.M: Entiendo entonces, que además de tener una condición patológica, la adicción es una desconexión con el espíritu, que afecta la capacidad de confrontación consigo mismo y la aceptación de un dolor, por medio del cual se huye y anestesia ese vacío del alma. En la rehabilitación, por el contrario, se aprende a confrontar y conocer el origen de nuestros defectos de carácter desde un despertar espiritual.

G.B: Por supuesto, lo decía Blaise Pascal un matemático y no un moralista de la época: “El ser humano tiene un vacío en el alma, y ese vacío tiene la forma de Dios”. El secreto radica en cómo llegar a esta fuerza sanadora y una vez que el individuo lo entienda al asistir a las reuniones de Alcohólicos Anónimos y la práctica de 12 Pasos, Tradiciones y Conceptos, se puede llegar a admitir la impotencia ante la enfermedad de la adicción.

Esta enfermedad tan agresiva también tiene su contra y es la inteligencia espiritual, pues el adicto tarde o temprano toca fondo y dice ¡No puedo más!

Por más evasivas astutas que haya utilizado para engañar a los demás y a sí mismo, llega a un punto de quiebre en donde sus estrategias y mentiras, no serán suficientes para seguir sobreviviendo a una existencia tan triste, dolorosa, ingobernable y carente de sentido.

A.M: Desde su punto de vista como adicto en recuperación, ¿qué opina sobre la más reciente decisión de la Corte Constitucional de permitir el libre consumo de alcohol y sustancias psicoactivas en los parques públicos?

G.B: Con todo respeto, es una decisión que contiene muchas repercusiones negativas, pues al parecer la Corte Constitucional está desinformada con respecto al oscuro mundo de las adicciones.

Ellos pueden ser jurídicamente unos maestros frente a los pormenores de la ley, pero en este caso, debieron consultar también la parte médica para ayudar a que la libre personalidad, no afecte al individuo que está consumiendo ni tampoco a la comunidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hace muchos años, consideró la adicción como una enfermedad y decía: “adicta es una persona que al consumir una sustancia bien sea alcohol o drogas, le produce en su vida algún problema”. Por eso es considerada la tercera enfermedad en el mundo con mayor mortalidad.

El Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia debería pronunciarse al respecto, aclarando y detallando todos los síntomas e implicaciones de la decisión para una persona adicta, ya que, las consecuencias van a ser nefastas.

A.M: Finalmente, ¿qué mensaje le enviaría a las familias que tienen algún ser querido adicto?

Cortesía: Armando Martí

El Dr. German B. habla sobre el proceso de recuperación de las adicciones.

G.B: Tanto los adictos como sus familias tienen problemas delicados por resolver, pues en la mayoría de los casos ambos son disfuncionales.

Por eso existen grupos de apoyo de programa de 12 pasos tanto para familiares de adictos llamados Al-Anon (http://al-anon-alateencolombia.org), y otros para adictos activos o en recuperación conocidos como A.A. (Alcohólicos Anónimos http://www.cnaa.org.co).

Cualquier tipo de adicción es una enfermedad y necesita de un tratamiento psicológico – médico, que ante todo tenga un componente espiritual.

De ahí la importancia de asistir a los grupos de adicción de 12 Pasos, pues se habla un mismo lenguaje que permite identificar a través de los testimonios, la manera en que se comparten situaciones, crisis y pérdidas similares.

Este diálogo catártico consciente o inconscientemente puede liberar el dolor, la culpa y la vergüenza arraigada en lo más profundo del alma, permitiendo renacer hacia una nueva esperanza de vida.

Hoy puedo decir: ¡Gracias Poder Superior porque estoy abstemio! La sobriedad va llegando poco a poco.

Siempre recuerdo aquella frase que leí en un grupo: “El alcoholismo mata más gente que la guerra y la peste, pero los mata después de deshonrarlos”. Estas palabras marcaron mi vida.

Yo alguna vez fui un niño, que todos los sábados izaba bandera en el colegio porque tenía una conducta intachable, pero con el desarrollo progresivo de la enfermedad, cuando era adulto en una empresa, alguna vez me llegó una carta de despido que decía: usted no es una persona grata para este lugar de trabajo.

Entré al ascensor y empecé a llorar. Recordé aquel niño del colegio y las ganas ya como adulto, de volver a ser como él. Quiero volver a izar bandera por mi comportamiento decente, respetuoso y responsable, gracias a estos 50 años de humilde recuperación.