Así es la vida de una mujer alérgica al agua

Así es la vida de una mujer alérgica al agua

11 de junio del 2019

La vida de Rachel Warwick cambió para siempre desde que cumplió 12 años. Desde ese momento, no pudo volver a disfrutar de sus vacaciones en una piscina o en el mar, ni tampoco tomar duchas como de costumbre. Ella es una mujer alérgica al agua.

Aunque el líquido es considerado el recurso indispensable para la vida, la joven tuvo que tomar medidas para evitar el contacto. Una sola gota puede dejar consecuencias importantes en su cuerpo.

Según lo relata la cadena BBC de Londres, Warwick padece urticaria acuagénica, una extraña enfermedad que afecta a una de cada 230 millones de personas y para la cual no existe un tratamiento específico. Se estima que en el mundo hay 35 personas con este padecimiento.

Lo cierto, es que en muchos casos la vida se convierte en un verdadero infierno para quienes sufren de esta enfermedad. Cosas tan simples como llorar, sudar o bañarse, hacen que la piel de Rachel Warwick se hinche, pique, duela. Le aparecen también incómodas ampollas que se mantienen por semanas.

Los sueños de la mujer alérgica al agua

“La reacción me hace sentir como si hubiera corrido una maratón. Me siento muy cansada después, así que tengo que ir y sentarme durante bastante tiempo. Es horrible, pero si lloro mi cara se hincha”, confirma la mujer alérgica al agua.

Su única posibilidad fue acostumbrarse y seguir adelante. Para ello, tomó medidas drásticas. En cuanto a su higiene personal, prefiere bañarse solo una vez por semana o limpiarse con toallas húmedas. Y en vez de beber el líquido, ha preferido reemplazarlo por vasos de leche, cuyo efecto es menor.

Con las labores de la casa, también debe ser precavida. Ella asegura que su esposo es quien se encarga de oficios como lavar la ropa, los platos y limpiar los pisos.

“Cuando conozco gente siempre hay mucha confusión y todas las preguntas de siempre ‘¿Cómo comes? ¿Cómo bebes? ¿Cómo lavas?’ La verdad es que simplemente tienes que lidiar con eso y seguir adelante”, dice resignada la mujer alérgica al agua.

No hay muchas esperanzas, ella es consciente de ello. Sin embargo, no deja de soñar con una vida como la de cualquier otra persona.

“Me gustaría ser capaz de ir a nadar e ir a bailar bajo la lluvia”, anhela.