Alicia Santana lleva la cocina dominicana a Turquía

Alicia Santana lleva la cocina dominicana a Turquía

7 de septiembre del 2019

Después de vivir en Turquía por los últimos tres años, la chef dominicana Alicia Santana asegura que se siente como si estuviera en casa. Durante este tiempo ha trabajado en mejorar sus recetas altamente perfeccionadas usando ingredientes y técnicas que ha aprendido en el país asiático: “Siento que estoy con mi familia viviendo en mi país. No me siento como una extranjera”, dijo Santana a la Agencia Anadolu en una entrevista exclusiva.

La cocinera de 41 años trabaja con su magia culinaria en la Academia Culinaria Turca de la ciudad de Ankara, donde su familia tuvo que mudarse unos años atrás debido al trabajo de su esposo italiano: “Estamos muy felices aquí aprendiendo sobre la comida turca y la gente de este país”.

Desde su llegada, asegura que la cocina turca la influenciada y le ha puesto un toque muy propio a sus recetas. Por ejemplo, recordó su experiencia en Gaziantep, al sudeste de Turquía, una área afamada por la deliciosa cocina que ofrece. Cuando visitó la ciudad aprendió muchísimos usos para los pistachos.

Gzaiantep es una ciudad registrada de manera oficial en la UNESCO dentro de la Red de Ciudades Creativas por su cocina, tesoros culturales y, por supuesto, por sus pistachos, mundialmente reconocidos: “He decidido incluir pistachos en mis recetas”, aseguró Santana. Además, aprendió a hacer «yuvarlama».

También ha aprendido a hacer «yuvarlama», albóndigas con bulgur, un alimento elaborado a partir del trigo, calabaza y garbanzos en salsa de yogur y menta, así como «beyran corba», una sopa picante de cordero y los famosos «baklavas», el postre de pistacho que es emblema nacional de Turquía.

La chef ha vivido en varios países alrededor del mundo, como Italia y Cuba, y gracias a ello ha podido ver de primera mano el impacto de la cocina otomana y turca en las cocinas de muchos lugares del mundo: “Está en todas partes. Empecé a entender la cocina Mediterránea y Asiática cuando llegué a Turquía”, asegura. Ahora que vive en el corazón de esta cocina con tanta influencia mundial, señala que siente una ventaja especial.

La cocina turca es especial

Santana alabó la cocina turca pues “es diferente y especial” al mismo tiempo. En especial, ensalzó los pantagruélicos desayunos tradicionales turcos: “Aquí tienes todo sobre la mesa, y es increíble”. Un desayuno turco típico consiste en queso (beyaz peynir, kaşar, etc.), mantequilla, aceitunas, huevos, tomates, pepinos, mermelada, miel y «kaymak», «sucuk» (salchicha turca picante, se puede comer con huevos), «pastırma», «börek», «simit», «poğaça» y sopas que se comen como una comida de la mañana: “El desayuno es diferente al de otras partes del mundo”, señaló. “Cada vez que tenemos un invitado del extranjero, les hacemos tomar «kahvalti» [desayuno], y se sorprenden de cómo la gente puede comer todas esas cosas a la vez. ”

Su comida favorita es el «menemen», un tradicional plato turco que recibe su nombre por el distrito de Menemen, en İzmir, ​ y que incluye huevos, tomate, pimiento y especias, tales como pimienta negra y pimienta roja cocidas en aceite con o sin cebolla. Asegura que sería lo que más extrañaría en caso de que verse obligada a dejar el país.

Como chef, dijo que Gaziantep es su destino culinario favorito en Turquía, seguido de cerca por la pintoresca Capadocia, en el centro de Anatolia: “Capadocia es un lugar único en el mundo. Es mágico”, aseguró Santana sobre la región, famosa por sus formaciones rocosas llamadas también chimeneas de hadas. También ha estado muy impresionada desde su llegada por el tamaño de Estambul, la metrópolis más visitada por turistas. “Estambul es cosmopolita. Es como el mundo entero en un solo lugar. Te sientes como si estuvieras en Europa o Asia, en múltiples lugares a la vez”.

¡Dos años más en Turquía, por favor!

Santana dice que en estos viajes familiares siempre duran unos cuatro años en cada país que visitan, pero ahora sus hijos, que tienen 9 y 12 años, desean poderse quedar en Turquía: “Ellos me dicen «¡No, por favor!, queremos vivir acá por al menos dos años más».

Algo que ha llamado la atención de la chef es la similitud entre las personas de Turquía y los latinoamericanos, pues según ella ambos pueblos son “amables y trabajadores”. No obstante, admite que aprender turco ha sido todo un reto: “Es un idioma fuerte difícil de aprender”. Por eso agregó que una vez se supera la barrera del idioma, vivir en Turquía es mucho más fácil.